Corren buenos tiempos para los vinos espumosos, por suerte para todos, ya que son un tipo de bebida muy versátil e ideal para combinar con todo tipo de comidas, como aperitivos o postres. La elaboración de vinos espumosos es también un tema bastante curioso y os vamos a explicar en qué consiste.
Ah, esto va para los más audaces: ¿te ves capaz de adivinar cuántas burbujas puede haber en un vino espumoso? Sigue leyendo, que te lo cuento dentro.
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¿Qué son los vinos espumosos?
Los vinos espumosos son un tipo de vino sometido a un proceso diferente de elaboración que le confiere su cualidad característica, las burbujas. Es importante destacar que estas burbujas se crean de forma natural. De hecho, son precisamente ellas las que nos proporcionarán valiosa información acerca del vino y su estado.
Una vez que el vino está servido, si las burbujas tienen un tamaño reducido, son finas y mantienen un continuo flujo ascendente desde el fondo de la copa, significará que el vino es de calidad. En cambio, uno con burbujas toscas y esparcidas será de menor.
Por otro lado, en el caso de que un espumoso directamente no libere burbujas tenemos dos motivos posibles: puede deberse a que se ha malogrado durante su elaboración, o que se ha estropeado por permanecer demasiado tiempo sin ser consumido.
Elaboración de los vinos espumosos
Los vinos espumosos se elaboran a través de una segunda fermentación del vino. En ella tienen lugar una serie de procesos y actividades químicas, por acción natural de los componentes del propio vino, que liberan dióxido de carbono, este queda atrapado en el recipiente y se disuelve e integra en el líquido.
Partiendo de esta base, podemos encontrar varios métodos de elaboración de vinos espumosos. No obstante, lo más común en las bodegas es emplear una de estas tres técnicas:
- La fórmula tradicional consiste en añadir azúcares y levaduras naturales al vino que, tras ser embotellado, se almacena en la cava (una especie de bodega) para que se desarrolle esta segunda fermentación. Esta fase se prolongará durante nueve meses o más. Antes de que el espumoso esté listo para su comercialización, las bodegas deben retirar los sedimentos.
- Método del trasvasado: que difiere de la técnica tradicional en que el tiempo de la segunda fermentación en botella es mucho menor, en torno a unos dos meses. Una vez pasado este tiempo, se eliminan los restos sólidos y el líquido se trasvasa a un depósito.
- Método de grandes depósitos. Finalmente, la más rápida de todas es la que tiene lugar directamente en grandes depósitos. En este caso, el proceso es como el del método tradicional, solo que todo se lleva a cabo en estos recipientes. Además, la fermentación apenas dura un mes.
Clasificación de los vinos espumosos
La clasificación de los vinos espumosos depende de la cantidad de azúcar residual que tengan. Así, podemos encontrar un total de siete diferentes vinos espumosos.
| Clasificación Vinos Espumosos | |
| ? Brut Nature | Nivel de azúcar residual inferior a 3gr/l. |
| ? Extra Brut | Nivel de azúcar residual inferior a 6gr/l |
| ? Brut | Nivel de azúcar residual inferior a 12gr/l |
| ? Extra seco | Nivel de azúcar residual 12-17 gr/l |
| ? Seco | Nivel de azúcar residual 17-32 gr/l |
| ? Semi Seco | Nivel de azúcar residual 32 -50 gr/l |
| ? Dulce | Nivel de azúcar residual 50 gr/l |
Como ves, es muy sencillo la clasificación de los vinos espumosos, incluso es muy fácil saber cuál es el que más te va a gustar, ya que dependiendo de si te gustan más los sabores dulces o más secos, a partir de ahí puedes elegir el mejor vino con burbujas para ti.
Diferencias entre el champagne y el vino espumante
Es normal que se confundan el vino espumoso con el champán o el cava, pero cabe decir que estos no son lo mismo. Sí, vale, es cierto, ambos tienen burbujas, pero el resto de características son totalmente diferentes.
Realmente la mayor diferencia está en cómo se elabora el vino espumoso. Por ejemplo, en el champán se utiliza el método champenoise, es decir, que tiene una segunda fermentación en botella. Mientras que los vinos espumosos, como hemos visto antes, pueden tener diferentes tipos de elaboración, aunque la más destacada es el Charmat, es decir, que la fermentación se hace en tanques de acero inoxidable.
Otra de las grandes diferencias entre los vinos espumosos y el champagne es el tipo de uva que se utiliza. Mientras que para el champán solo se usan uvas como la Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay, los vinos espumosos aceptan cualquier tipo de uva, de ahí su enorme variedad.
Y por supuesto, no podemos olvidar el origen como una de las grandes diferencias. Ya sabes que el Cava pertenece a la DO Cava, mientras que el Champagne se elabora sobre todo en Francia, y en cuanto a los vinos espumosos, sucede un poco como con las uvas, vamos, que se pueden elaborar en cualquier zona, incluso tú mismo en casa.
Cómo tomar un vino espumoso
Bien, y ahora hablemos de cómo tomar este vino tan especial. Para ello hemos creado tres apartados, por un lado cómo servirlo, con qué hacer su maridaje y por último, cómo debes guardarlo para su mejor conservación.
Cómo se sirve el vino espumoso
Para comenzar, hay que servir el vino espumoso a una temperatura de 6-8 grados. Efectivamente, este vino se toma más bien frio. Además, se suelen servir en una copa tipo flauta, ya que así se conservan mejor los aromas y sus burbujas.

Maridaje del vino espumoso
En cuanto a con qué combinarlo, la verdad es que los vinos espumosos son muy agradecidos, y cualquier plato les viene bien.
Por ejemplo, tomar un vino espumoso con un aperitivo como jamón, croquetas, canapés, es un acierto seguro. También combinan muy bien con el arroz y el pescado. Y te recomiendo que pruebes a hacer el maridaje con un plato dulce, te sorprenderá.
Cómo guardar el vino espumoso
Como la mayoría de los vinos, se recomienda que este en posición horizontal, para que el vino permanezca en contacto con el corcho. Sin embargo, se aconseja que uno o varios días antes de abrirlo, se ponga suavemente en posición vertical.
Además, la temperatura óptima para guardarla sería entre 12 y 14 grados, y obviamente, alejado de la luz directa.
Y ¿Cómo conservar esta botella de vino espumoso una vez abierta? Bueno, decirte que si has escuchado eso de meter una cucharapara conservar las burbujas, es mentira.
Lo que tienes que hacer es tenerla en un lugar frío siempre, de ahí que lo mejor es que esté en una cubitera o en un enfriador como este de Amazon. Y después, lo mejor es cerrarla con un corcho hermético (como este que te dejamos aquí de Amazon). Así, cuando vuelvas a abrirlo seguirá manteniendo los aromas y sabor.
3 vinos espumosos que debes probar
Por último, solo me queda recomendarte algunos vinos espumosos. Lo cierto es que, como te comentaba al principio, dependiendo de si te gustan más los vinos dulces o secos, dependerá el vino espumoso. Pero aquí van algunas de nuestras recomendaciones:
Desde Francia, tierra de vinos espumosos, llega este Lallier Grand Cru Blanc de Blancs elaborado con Chardonnay. Encontrarás un sabor amplio y una cremosa efervescencia
2. Bach Frizzante MoscatoUn vino elaborado con uvas Chardonnay. Es un vino ligero, refrescante y con burbuja fina.
Por cierto, llevamos todo el articulo hablando de burbujas pero, ¿imaginas cuántas puede contener un vino espumoso? Mientras tú estás tan tranquilo dando sorbos a tu copa, el vino puede llegar a liberar más de veinte millones de burbujas. Son capaces de generarse tan rápido porque cada una de ellas, al ascender a toda velocidad, deja tras de sí un ínfimo hueco de aire del que nace otra burbuja.
Además, cada una de ellas se encarga de llevar a la superficie distintas moléculas que aportan los diferentes matices de un vino espumoso, especialmente en lo que se refiere a los aromas.
Los vinos espumosos son los protagonistas de las celebraciones, pero no está de más descorchar uno de vez en cuando para disfrutar de un postre o una comida con un toque especial.