Una buena crítica puede empujar al éxito a un vino, es por ello que los catadores expertos y sus exámenes de caldos resultan tan relevantes para los bodegueros. Y la forma que tienen estos profesionales de calificar todos aquellos que degustan es por medio de los sistemas de puntuaciones de vino. Fijo que has oído hablar de la Guía Peñín, de Parker o Suckling.
Contenido
¿Qué son las puntuaciones del vino?
Las puntuaciones de vino son un sistema empleado por los críticos de vino profesionales para resumir un elaborado análisis en una cifra que sirva como orientación para conocer la calidad de un vino. Se publican en guías y medios especializados, y, si éstas son muy buenas, es común que las bodegas las incluyan en sus etiquetas, debido al enorme prestigio que les supone.
Esta puntuación está destinada principalmente al consumidor, pero también a coleccionistas e inversores, para que puedan tener una referencia a la hora de decantarse por adquirir un vino u otro.
Las puntuaciones de vino más famosas
Principalmente existen tres sistemas de puntuaciones de vino, con los que tanto críticos como bodegas se manejan en el mundo enológico a la hora de determinar qué tan bueno es un caldo. Estos son: el sistema Parker, la guía Peñín y la escala de 20 puntos.
Sistema Parker
El sistema Parker fue elaborado por el famoso crítico Robert Parker, estadounidense, y se basa en un rango de 100 puntos. Cada dos meses, este experto en vinos publica una lista en The Wine Advocate en la que puntúa los caldos que ha catado. Se trata del mayor referente que existe en cuanto a la puntuaciones de vino en la actualidad.
- 96-100 puntos. Vino excepcional.
- 90-95 puntos. Vino excelente.
- 80-89 puntos. Vino muy bueno.
- 70-79 puntos. Vino bueno.
- 60-69 puntos. Vino inferior a la media.
- 50-59 puntos. Vino inaceptable.
Guía Peñín
La guía Peñín, que comenzó sus andanzas gracias al español José Peñín, está basada en el sistema Parker, por lo que su puntuación también se extiende hasta los 100 puntos. Supone un referente a tener en cuenta para los vinos españoles.
- 95-100 puntos. Vino excepcional.
- 90-94 puntos. Vino excelente.
- 85-89 puntos. Vino muy bueno.
- 80-84 puntos. Vino bueno.
- 70-79 puntos. Vino correcto.
- 60-69 puntos. Vino no recomendable.
- 50-59 puntos. Vino defectuoso.
Sistema de escala de 20 puntos
Al igual que en el caso español, los críticos ingleses emplean su propio método de puntuación: el sistema de escala de 20 puntos, creado por el doctor Maynard Amerine, especialista en viticultura. Aunque, esta vez, sin replicar el creado en su día por Parker. En la revista Decanter Magazine se publica el listado de vinos calificados a través de este baremo.
- 20 puntos. Vino excepcional.
- 19 puntos. Vino increíble.
- 18 puntos. Vino por encima de superior.
- 17 puntos. Vino superior.
- 16 puntos. Vino distinguido.
- 15 puntos. Vino medio.
- 14 puntos. Vino aburrido.
- 13 puntos. Vino desequilibrado.
- 12 puntos. Vino defectuoso.
¿Cómo se califican los vinos?
Durante la cata del vino, los profesionales tienen en cuenta una serie de valores a la hora de decidirse por una de las puntuaciones de vino determinada. Aunque en cada uno se consideran de forma distinta para establecer una cifra concreta, los tres sistemas toman en consideración una serie de aspectos comunes.
Uno de ellos es el color y la apariencia que presenta un vino. Es decir, su intensidad, los reflejos que presenta, si contiene o no residuos o si su aspecto es turbio, entre otros. Más importante todavía es el aroma, que cumple una función esencial en la experiencia de un vino. Se prestará atención de forma minuciosa a los aromas primarios, a los secundarios y a los terciarios. El carácter de los mismos, su claridad y su intensidad.
Por supuesto, el sabor y sus matices representan el principal objeto de estudio de estudio de los catadores. Con permiso, eso sí, de las cualidades técnicas del caldo. Esto se refiere, por ejemplo, al equilibrio del vino en cuanto a acidez, taninos o azúcares. Todo se analiza de forma minuciosa.
¿Qué significan las puntuaciones de vino?
Los vinos calificados con la puntuación más alta son reconocidos por su extraordinaria complejidad en todos sus aspectos. Además, igualmente resultan premiados por estar elaborados con una variedad de uva determinada que encuentra en dicho vino una representación fidedigna, que merece convertirse en ejemplo de máxima calidad.
Sucede lo mismo, solo que en una menor medida, con aquellos que se sitúan en un escalón anterior de la puntuación. Por otro lado, los caldos muy buenos o superiores destacan también por sus características regionales y su excelente equilibrio.
Mientras que los vinos distinguidos o buenos son considerados mejores con respecto a los siguientes, pero sin alcanzar el nivel de los que están por encima de ellos. Son vinos sin ningún tipo de defecto.
Por el contrario, las siguientes categorías hacen referencia, por orden de situación en la puntuación, a vinos normales, con algunas imperfecciones; a mediocres, cuyas deficiencias son más acuciantes; a vinos desequilibrados, que cuentan con fallos en su balance u aromas y sabores extraños.
Y, finalmente, los peor valorados: los vinos defectuosos que, directamente, se contemplan como caldos fallidos. Con esta calificación, los catadores no recomiendan si quiera que se degusten, se consideran imbebibles.
La próxima vez que eches un vistazo entre los expositores de vinos, fíjate en las etiquetas de las botellas por si encuentras algunos que hayan sido valorados con uno de estos sistemas de puntuación. Pero te aconsejamos que esto no te impida probar todo tipo de vinos, nunca se sabe cuál puede ser un nuevo descubrimiento para tu paladar.